jueves, 3 de febrero de 2011
Cafetería CHZ. Centro de Historia de Zaragoza.
viernes, 15 de octubre de 2010
Establecimiento valorado: EL DESVÁN DEL CARACOL.
Tipo de cocina: De mercado: Carne, pescado. Menú diario .
Dirección: Centro Comercial Independencia (El Caracol). Planta 1.
Tel. Reservas: 976 223 502.
Zona: Centro. Sector: Independencia.
Restaurante ubicado en pleno centro de la ciudad. En el tranquilo Centro Comercial Independencia, conocido popularmente desde hace años como “El Caracol” debido a su distribución interna circular. Esta ubicación privilegiada le otorga, además de un acceso cómodo, unas espléndidas vistas del paseo de la Independencia a través de las cristaleras de su amplio comedor. Éste, dependiendo de su configuración, tiene capacidad para acoger unos 90 comensales. La decoración es funcional y moderna, logrando un ambiente limpio y luminoso en el que predominan los tonos claros, el verde y el naranja. El comedor, en forma de ele invertida, alberga una zona dividida por el guardarropa que actúa a modo de reservado, con mesas vestidas con doble mantelería de algodón, espacio idóneo para una celebración familiar o de un grupo de hasta 25 personas. El resto de las mesas, con mantel de celulosa práctico y funcional. Mesas amplias y sillas cómodas de cuidado diseño. Dos armarios climatizados para vino. Vajilla Royal Porcelain de buena calidad.
“El Desván del Caracol” ofrece un menú diario a 12 euros que, a su comedido precio, proporciona un buen nivel de calidad y un maridaje con Montesierra tinto (D.O Somontano). También configura menús personalizados para grupos y celebraciones familiares y dispone de un menú tipo ejecutivo y de noche a 20 euros.
El maridaje para los platos a degustar será un Torrederos 2005 crianza (D.O. Ribera del Duero). Se trata de un monovarietal de tempranillo que ha reposado 12 meses en barrica de roble francés (40 %) y americano (60%). Además ha evolucionado en botella y en guarda. Presenta un color picota con ribete granate; con una capa media, no demasiado cubierto. En nariz muestra aroma a fruta negra madura, algo de cuero y pimienta. Con presencia de la madera, que se integra bien con la fruta. En boca es carnoso, con cuerpo, bastante largo, con taninos maduros y pulidos por el roble.
Panecillo individual mini-chapata crujiente y tostado que recuerda al pan casero.
LOS PLATOS.
Aperitivo de la casa.
El restaurante ofrece siempre un aperitivo (tanto en el menú diario como en la carta). En esta ocasión, un par de mini-hojaldres rellenos de salmón ahumado aromatizado con eneldo , crema de queso y gulas; acompañados de una mermelada de frutos rojos y una emulsión de aceite de oliva virgen extra. Con un hojaldre suave y crujiente, consigue un juego de texturas que completan el salmón y la cremosidad del queso. Un aperitivo bien resuelto a nivel visual.
Carpaccio de ternera con foie.
Un carpaccio de solomillo de ternera elaborado en la casa cubierto de finas virutas de foie y de queso semi-curado, aromatizado con perejil y acompañado de una bandeja con triángulos de pan de molde tostados. Observo un guiño aragonés con el paté de oliva negro decorando el borde del plato que sirve también para aportar un toque de sabor. Conviene dejarlo reposar un poco para que los ingredientes (todos fríos) suban un poco de temperatura para que el paladar los reciba en su punto. De nuevo tres texturas en un plato con una buena presentación que mejoraría dejando participar más a la carne (de excelente aspecto y muy fresca). Buen punto de sal y pan muy tierno a la par que tostado, dos aspectos a destacar.
Rodaballo fresco. (plato destacado).
Acompañado de patatas panadera. Una porción abundante de rodaballo fresco horneado y jugoso que se puede aliñar al gusto con un conjunto (en bandeja aparte) de elementos integrado por sal Maldon, pimentón dulce y aceite de oliva caliente aromatizado con ajo confitado y vinagre (un curioso orio). Una original forma de deconstruir parcialmente el plato para que el comensal lo termine de construir a su gusto. El rodaballo presenta un sabor intenso y una textura carnosa y jugosa (en su punto). Un plato que deseo destacar por su calidad, buena ración y que, además, mima la presentación visual. Lo recomiendo.
Ración individual de chuletón troceado.
Una carne de “vaca vieja” convenientemente oreada y muy bien presentada visualmente, creando una paleta de color con las guarniciones (el verde y el rojo de los pimientos, el verde oscuro de los trigueros y el amarillo del lecho de patatas panadera, nuevamente caseras). Adornado con un cordón de reducción de vinagre de Módena elaborado en la casa que aporta otro tono más al plato. Éste consigue además un juego integrado de texturas que el comensal puede combinar a su gusto jugando con la carne y sus guarniciones (en su punto de textura y plancha). El único punto a mejorar es la temperatura del plato, pues la carne troceada tiende a enfriarse en un proceso de mayor rapidez. Una carne de buen sabor y textura que aún admitiría, para mi gusto, mayor maduración, pero esto es una cuestión de gusto personal que no merma la calidad del género utilizado en la elaboración. Yo soy partidario de marcar en cocina y terminar en mesa al momento para que cada comensal le dé el punto personal a la carne (poco, al punto o muy hecha). Este plato, por sus características, se puede compartir tal cual o doblando la ración dependiendo de los comensales, pues es muy cómodo de tomar al ir ya troceado y cocinado.
POSTRE.
Sorbete de mandarina al vodka.
Un sorbete elaborado al momento en cantidad y presentación correcta. Proporción equilibrada de la presencia de alcohol, dulzor y fruta; con un intenso sabor a mandarina. Bien resuelto.
Servicio de café con tres tipos de endulzadores (azúcar normal, moreno y sobres de sacarina). Seis tipos de infusiones a disposición del cliente.
“El Desván del Caracol” es un restaurante que, tras su aspecto funcional y agradable (no aspira en modo alguno a integrar el segmento de los restaurantes de lujo) alberga una cocina elaborada y bien orquestada, con indudable profesionalidad e inquietud a la hora de cuidar la presentación y elaboración de los platos. En una clara línea de mercado que intenta agradar a todo tipo de público. Para ello, no descuida el aspecto de los precios (cuestión importante en este momento) sin que la calidad desmerezca en este difícil equilibrio. Otros aspecto a destacar son , sin duda, su inmejorable ubicación, ambiente tranquilo y hermosas vistas al Paseo de la Independencia, arteria principal de la ciudad. Local bien climatizado que dispone de armarios adecuados para la conservación y temperatura de los vinos. Pienso que en la línea de trabajo que se ha marcado, aunque puede pulir todavía algunos aspectos, “El Desván del Caracol” es una opción interesante tanto para familias, grupos, comidas de negocios y/o profesionales que busquen un lugar céntrico y tranquilo para disfrutar de una comida o cena.
El Desván del Caracol
Ubicación y entorno: 10
Ambiente y decoración: 7,5
Cantidad: 8,5
Calidad: 8,5
Global: 8, 625
jueves, 30 de septiembre de 2010
Establecimiento valorado: EL MAR AZUL.
Tipo de cocina: De mercado/casera: Especialidad en pescado y marisco fresco.
Dirección: c/ Andrés Piquer, 4. Tel. Reservas: 976 400 520/ 675 818 557.
Zona: San Francisco/Universidad. Sector: Plaza San Francisco. Fecha: 29/9/ 2010.
Restaurante ubicado muy próximo a la Plaza San Francisco, en una zona tranquila. Parking gratuito para clientes en la misma plaza. Al entrar encontramos un recibidor con una barra como zona de espera. El local se estructura en base a un sistema de varios comedores privados y un pequeño comedor principal. La finalidad es prestar un buen servicio a no más de 20 comensales, dotando a sus diversos espacios de intimidad cuidando la separación entre mesas. Mantelerías dobles, cubertería y cristalería moderna cuidando el diseño. Una decoración realmente agradable y acogedora jugando con los tonos de las paredes, la iluminación y los detalles (jarrones y adornos de mesa). Perfecto para parejas y también para celebraciones familiares o comidas de negocios debido a la elegancia y, al mismo tiempo, frescura del ambiente. Excelente climatización, pues era todavía caluroso el día de mi visita. La carta de vinos incluye cerca de sesenta referencias seleccionadas entre tintos, rosados, blancos, cavas y champagnes (Moët y Veuve Clicquot). Ésta incluye las cuatro denominaciones de vinos de Aragón, además de Rioja y Ribera de Duero. Con precios ajustados (desde 12 euros, a 42 de un Mancuso).
El Mar Azul, dentro de especialidad de pescado y marisco, ofrece cuatro tipos de menú (entre 30 y 50 euros con el IVA incluido) que también incluyen opciones de carne, además del pan , el vino y postre. Remarcar que el de 50 permite elegir platos de entre toda la carta.
Opto por degustar el menú numero 2 que por 33 euros incluye: Patatas a la riojana (entrante muy demandado que se puede pedir en cualquiera de los menús), ensalada de bogavante vivo cocido; un surtido de marisco fresco cocido compuesto por: cañaillas, mejillón de roca, cigala mediana, langostino de Vinaroz y gamba blanca de Huelva. Acompañado todo ello de dos salsas: mahonesa y romesco (típica de la costa mediterránea) realizada en la casa. Pan, vino y postre casero.
El maridaje permite dos opciones de vino blanco, optando por un Emina 2009. Se trata de un blanco de la variedad verdejo de Bodegas Emina. Presenta un color amarillo pálido con destellos brillantes. En nariz proporciona aromas cítricos y herbales, manzana verde y plátano. En boca es más afrutado y menos herbáceo que la mayoría de los verdejos; con una acidez controlada, graso y con cierta dulcedumbre. Presentado en cubitera con abundante hielo y a temperatura óptima de bodega.
LOS PLATOS.
Aperitivo de la casa.
Para abrir boca, El Mar Azul ofrece su característico aperitivo. Se trata de una croqueta casera de merluza de pincho en forma esférica. Presentación visual actual (en una cuchara curvada) que reúne tradición y vanguardia. Consigue un contraste de texturas (crujiente por fuera y tierna por dentro) Acompañada de un vasito con una suave vichyssoise igualmente casera (crema fría de puerros) emulsionada con oliva virgen extra, que aporta la textura líquida. Un aperitivo excelente que denota ya respeto en el tratamiento a una materia prima de calidad.
Patatas a la riojana.
El orígen riojano de la cocinera hace de este plato de cuchara, aparentemente sencillo, algo especial. Muy casero, con pimentón dulce y un chorizo que le da el toque picante. Unas patatas tiernas, casi melosas. Un sabor tradicional de los que ya resulta difícil encontrar. En cantidad correcta y con un gran sabor y textura. Sobresaliente.
Ensalada de bogavante cocido.
Muy bien presentada visualmente. Medio bogavante del Cantábrico por persona (vivo hasta momentos antes) acompañado de tomate cherry un mezclum de lechugas (escarola, lombarda, canónigo). Aliño con aceite de oliva virgen extra. Sobre un lecho de tomate pelado. Cocción del bogavante en su punto. Presenta una carne blanca, de excelente sabor y textura. Se puede tomar acompañado de mahonesa y romesco; o bien, al natural. Una ensalada muy agradable y con buena materia prima.
Fuente de marisco cocido.
Compuesta por mejillón de roca al vapor, langostino de Vinaroz, cañailla o caracol de mar, cigalas, y gambas blancas de Huelva. Salsas para acompañar: Mahonesa y romesco casero.
Cubertería específica para marisco para poder atacar perfectamente las cañaíllas y extraer o cortar la carne de la cáscara. Cada una de las variedades con su punto de cocción y sal muy acertado. Todo el marisco muy fresco y con un sabor intenso. Presentación muy limpia y ordenada en el plato. A destacar también la calidad y sabor de las salsas.
POSTRE.
Torrija y leche frita caseras.
Dos piezas en total. Un postre casero que, tanto en la leche frita como en la torrija, está elaborado y mimado con un buen hacer que logra un sabor y textura insuperables que recuperan los sabores de antaño. Se funden en la boca. Inmejorables e imprescindibles. Sin duda alguna, las mejores que he probado. Un postre muy destacable. De diez.
Café.
Frutado y aromático. Suave pero de sabor intenso. Acompañado de un carro giratorio de azúcares con sobres de azúcar blanco, terrones de moreno y sacarina.
“El Mar Azul” es un restaurante que voy a destacar en esta sección especial por varias razones. Practica una cocina casera que, junto a la excelente materia prima (con especial hincapié en el pescado y marisco fresco presentado al comensal en un carro refrigerado), le da un sello de identidad propia que lo distingue de muchos otros restaurantes. A esto, se añade una decoración actual y sumamente agradable y un especial cuidado en proporcionar la máxima comodidad e intimidad al comensal. El precio moderado, teniendo en cuenta la calidad que ofrece este establecimiento, permite disfrutar de “El Mar Azul” desde 30 euros por persona (bodega y vino incluido). Un servicio cordial y profesional y la preocupación por presentar el vino de manera óptima, suman otro aspecto positivo a considerar. Además, un interés constante en trabajar un producto siempre fresco, de gran calidad, elaborado al momento con aceites de oliva virgen extra; tratado con mimo y sin alteraciones para que llegue al comensal en su punto óptimo de sabor y temperatura. Considero que “El Mar Azul” es un restaurante que les resultará sorprendente y agradable. Perfecto, tanto para una cena en pareja, como para una celebración familiar especial gracias a sus comedores privados.
El Mar Azul.
Ubicación y entorno:8
Ambiente y decoración: 9,75
Cantidad: 8,5
Calidad: 10
Global: 9,06